lunes, 29 de enero de 2018

FOBIA A CONDUCIR: AMAXOFOBIA

¿Qué es la Amaxofobia?

El término Amaxofobia hace referencia a la respuesta de intenso temor e incapacidad que experimentan algunas personas al conducir un vehículo o simplemente al pensar que tienen que hacerlo.

En general, se inicia con una aguda crisis de ansiedad (a veces un ataque de pánico) mientras se está conduciendo. La intensa sensación de falta de control que esta experiencia negativa provoca, acompañada de una serie de pensamientos catastrofistas sobre lo que podría haber sucedido produce un gran impacto emocional y un fuerte temor ante la posibilidad de que la crisis se repita o se produzca finalmente un accidente de tráfico.


A menudo, estas personas albergan pensamientos del tipo “¿porqué los demás pueden y yo no..?” que acaban transformándose en afirmaciones descalificativas sobre ellos mismos “soy inferior, soy peor que cualquiera”, que erosionan la autoestima, incrementan la ansiedad y refuerzan el miedo y la inseguridad.

Es frecuente que al volver a conducir por lugares similares o por vías parecidas en las que se experimentó la primera crisis reaccionen con una gran inquietud y malestar, que transfieren progresivamente a otras situaciones de tráfico, sintiéndose cada vez más incapaces de soportar su ansiedad.

Suelen darse dos maneras de responder a esta circunstancia; o bien restringen las vías por las que circulan o abandonan la conducción, algunos poco a poco y otros de modo radical. Al final el miedo a morir o a provocar la muerte a otros va instalándose en el pensamiento y descubren que dejar de conducir es la solución a su miedo y ansiedad.
¿A quién afecta la Amaxofobia?

Si atendemos al momento de aparición del trastorno, los afectados se agrupan en tres categorías:


Conductores que no superan los dos primeros años

En general, todos los conductores al principio experimentan estrés al enfrentarse en solitario al tráfico. Una minoría (alrededor del 3%) no son capaces de soportar la ansiedad y aunque abandonan la conducción, muchos de ellos se sienten después frustrados e imcompetentes por no haber logrado conducir.

Conductores habituales con experiencia
Son personas que tras cinco o más años de experiencia disfrutando (según manifiestan) de la actividad cotidiana de conducir, comienzan a sufrir episodios de ansiedad, principalmente por autopistas o autovias, sin presentar antecedentes similares en otros contextos. En este colectivo las crisis de ansiedad coinciden con periodos de estrés laboral o personal.


Conductores que han sufrido una experiencia traumática
En este grupo la amaxofobia se desarrolla después de un accidente de tráfico, tanto propio cómo de allegados. En ellos, volver a encontrarse con una situación parecida a la del accidente, activa una respuesta condicionada de ansiedad tan inmediata y rápida, que apenas son conscientes del estímulo que desencadena su respuesta.

Es difícil estimar el número de personas que en España conviven con esta fobia por la carencia de estudios sobre la población general. La encuesta realizada por el Instituto Mapfre de Seguridad Vial publicada en el año 2005, estimaba que un 30% de conductores podían experimentar cierto miedo a conducir, auque tan solo un 12% de estos, presentaban limitaciones en el uso del auto-móvil.

¿Existen factores que predisponen a la amaxofobia?
Es evidente que las situaciones que influyen en la aparición de la amaxofobia son comunes a miles de conductores que, aún viviendo las mismas experiencias no desarrollan este miedo. ¿Existe algún factor de vulnerabilidad en los afectados? Tanto por los datos que poseemos como por el contacto directo y personal con más de 40 amaxofóbicos hemos observado que comparten algunas características:


• Un estilo de pensamiento rígido, perfeccionista y controlador que les dificulta adaptarse a la situación.

• Un conjunto de creencias, expectativas y actitudes sobre el tráfico que influyen en la manera de percibirlo como una amenaza.

• Una selección errónea de los estímulos relevantes para tomar una decisión adaptada a la exigencia de la situación.

Lo que sugiere que la vulnerabilidad se sustenta en factores psicológicos que “contaminan” la selección e interpretación de estímulos a los que atribuyen una peligrosidad excesiva. Creemos que la alta frecuencia de una baja autoestima, estrés negativo, ansiedad generalizada, fobia social y agorafobia en los afectados constituyan factores de riesgo del miedo a conducir.

Todos ellos predisponen a mantener la creencia de que su capacidad para afrontar las dificultades de tráfico se considera insuficiente, la sensación de amenaza provoca una ansiedad creciente y una búsqueda activa de los posibles peligros que la vía o los otros conductores pueden representar.

Esta alerta continua desemboca en una intensa ansiedad que sólo resuelven mediante una respuesta de escape, de huida. El reforzamiento negativo de esta conducta termina por instaurar la fobia.


¿Cómo se supera la amaxofobia?
Abordar el tratamiento de este trastorno, implica modificar las ideas y pensamientos erróneos que sobre el tráfico y sobre sí mismo posea el afectado, y descondicionar la respuesta de huida ante las diversas situaciones de tráfico.

Para conseguir el primer objetivo la utilización de técnicas de reconstrucción cognitiva son de vital importancia. Pero tan sólo con esta estrategia no se logra suprimir el fuerte condicionamiento emocional asociado al miedo. Por eso, el segundo objetivo se alcanza usando las técnicas de exposi-ción en vivo, de una manera progresiva y guiada.

Cómo en cualquier fobia, la exposición en vivo permite desarrollar experiencias directas de afrontamiento que ayudan a…

• Refutar las expectativas negativas con pruebas de realidad• Desarrollar autocontrol emocional en la situación problema• Mejorar las habilidades psicomotrices propias del manejo de vehículos• Aumentar los recuerdos positivos sobre la capacidad de conducir

2 comentarios:

  1. Creo que tengo fobia a mi mismo ....

    De no ser así, ¿por qué soy mi peor enemigo?

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  2. Tal vez porque no has aprendido a aceptarte. Luchar contra uno mismo odiándose no es precisamente una forma de llegar a sentir paz interior.

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